Por GABRIEL PEREYRA | CEO de ModoBeta

“La transformación digital para la función de recursos humanos ya no es opcional. Es obligatoria, y todas las organizaciones deberían estar en algún lugar de un viaje de transformación si quieren competir y prosperar en el nuevo mundo del trabajo”, plantea el especialista en HRTECH, Jason Averbook.  

Esto representa un gran desafío para las áreas de talento, las que, según Josh Bersin, tienen que incorporar más habilidades digitales, ya que en su piloto de “HR Assement Capabilites” solo el 6% de los participantes reportaron expertise en “Digital Employee Experience”. 

No hay dudas de que la tecnología nos resuelve muchos problemas, pero también nos desafía, nos saca de nuestra zona de confort, nos descentra y nos hace perder esa ilusión de tener todo bajo control. Nos invita al cambio permanente y al aprendizaje continuo, nos habilita a amigarnos con el error, pero muchas veces, nos enfrenta a la frustración de no poder resolver algunas situaciones y nos obliga a recurrir a la ayuda de algún adolescente cercano, lo que impone una verdadera revolución copernicana en donde el saber ya no depende del rango jerárquico o de la edad, sino más bien de la incorporación de nuevas habilidades digitales. 

En la actualidad, la oferta tecnológica es muy variada y puede aportar mejoras a todos los procesos y etapas de la vida de un colaborador en la compañía. Contamos con los analitycs, los boots con inteligencia artificial, la automatización de procesos, las plataformas de bienestar, de assessment, de gestión de performance y de equipos. También software de reconocimientos y premiaciones, soluciones para escuchar a los empleados y medir el clima interno de trabajo. Hay sistemas para el análisis de las redes organizacionales (ONA), plataformas de e-learning,  inmmerse learninggame based learning y tantas otras más, lo que convierte a la tecnología en una socia ideal para una gestión de talento individualizada, y hace que sea imprescindible sumergirnos de lleno en la búsqueda de mejores experiencias digitales para nuestros colaboradores. 

¿Por dónde empezar? 

Seguramente, el proyecto tendrá éxito si la solución que se implementa la pensamos siempre desde el usuario. Si lo involucramos en el diagnóstico, el diseño y juntos determinamos los “puntos de dolor que queremos remediar”. 

Digitalizar una experiencia obliga también a reformular los procesos. Es la oportunidad ideal para simplificarlos al máximo, pensarlos en forma innovadora y disruptiva, y que el colaborador perciba el valor que le agrega, más que una carga burocrática que está obligado a realizar. 

La oferta es muy vasta. Para saber qué elegir, Josh Bersin sugiere tener en cuenta que los sistemas sean flexibles y se puedan adecuar a los movimientos del negocio. Buscar proveedores confiables, con buen soporte técnico de posventa, que las soluciones sean escalables y, sobre todo, simples de usar y que puedan integrarse al flujo de trabajo diario.   

Lo mejor será no desesperar y conseguir aliados dentro de la compañía y en el equipo de IT para entender mejor el jeroglífico que representa la oferta y buscar las mejores opciones. 

Un punto importante es comprender que el implementar procesos de digitalización es análogo a construir una casa. Nos tenemos que ocupar primero de los cimientos e infraestructura de base, para después construir las paredes, el techo y recién ahí, dedicarnos a la decoración y a la habitabilidad del hogar. 

Será fundamental, entonces, ordenar los datos y la información de nuestros equipos y estructuras organizativas, ya que sobre estos pilares montaremos las diferentes soluciones

Plataformas integrales o soluciones de nicho 

Muchas veces enfrentamos problemas puntuales y buscamos resolverlos con alguna aplicación o software de nicho que puede ser muy válido para resolver la urgencia. Siguiendo la analogía inmobiliaria, algo así como alquilar hospedaje vía Airbnb. Pero debemos tener cuidado, es recomendable pensar las soluciones digitales dentro de una estrategia, un propósito y en su interacción con los demás sistemas para que sean sustentables en el tiempo. 
 

El diseño de la solución 

El mundo digital es binario, se podría decir que es un universo blanco o negro, aunque en la vida real, las situaciones tienen infinitos matices y colores. Un error muy frecuente al pensar e implementar una solución es trasladar tal cual la experiencia real al mundo digital, lo que asegurará, lamentablemente, el fracaso del proyecto. Otro, muy común, es hacer el diseño sin interactuar con los usuarios lo que podría resultar en algo muy poco amigable y en una experiencia negativa para todos. 

Por eso, el éxito será más probable si dedicamos buena parte del tiempo a diseñar la experiencia, si utilizamos herramientas ágiles como el design thinkingapelamos a la diversidad de pensamiento y ubicamos al empleado en el centro de la solución. 

Implementar, un dolor de cabeza 

Un punto importante es trabajar en la gestión de cambio con los colaboradores y conformar equipos de diferentes sectores, en especial en grandes compañías que tienden, muchas veces, a funcionar como silos al momento de ejecutar un proyecto. Diseñar y ejecutar su entrenamiento para que funcionen como un verdadero equipo ágil y que puedan convertirse en una red que contenga todas las situaciones inesperadas que seguramente surgirán. 

Guardar los bombos y platillos 

Al momento de implementar soluciones, mejor mantener el perfil bajo; de nada sirven promesas grandilocuentes apresuradas. Siempre conviene probar pilotos, testear, corregir y volver a implementar hasta que sea estable y la información que genera, suficientemente sólida. Es bueno tener en cuenta que el Go live de una solución no es el final del camino, sino solo el principio, y si la aplicación resuelve problemas y mejora la experiencia de los empleados, ellos mismos serán sus principales embajadores y difusores de las bondades

Ceros y unos, y con el resto qué hacemos 

En cada implementación, especialmente en los procesos automatizados, tendremos que tener en cuenta que no cubriremos todos los aspectos. Asegurarnos un espacio para las excepciones y dar lugar a la comunicación resolverá los problemas que no encajen dentro del esquema diseñado.  

Resumiendo, algunos factores de éxito 

Son múltiples los aspectos por tener en cuenta si se desea mejorar la experiencia digital de los empleados, y aquí solo mencionamos algunos, fruto de mi experiencia y la de varios colegas con quienes discutimos este texto. 

Sin intentar convertirlo en una receta única, podemos pensar que algunas de las claves están en tener una mirada crítica e innovadora sobre los procesos de talento, diseñar una implementación desde un propósito definido y una estrategia. Trabajar en equipo con IT, poniendo el foco en el porqué y el para qué, y teniendo en cuenta toda la interacción con los demás sistemas. Contar con datos e información precisa, que constituyan cimientos sólidos, pero suficientemente flexibles para acompañar los cambios del negocio. Hacer protagonistas a los colaboradores, apuntando a agilizar y a mejorar su vida dentro de la compañía; escuchar su feedback y sobre esa base, realizar mejoras continuas. Solo de esta manera, se obtendrá una experiencia digital empática y humana, con el consecuente impacto positivo en los beneficios de la empresa.  

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