Los juguetes Rasti forman parte de la niñez de todos, pero para ti es más que eso. Sabemos que tienes una amplia trayectoria en la empresa con más de 30 años. Cuéntanos ¿quién era Daniel cuando ingresó a Rasti y quién es ahora? 

Mi primer contacto con Rasti fue en mi infancia como usuario y constructor creativo

En realidad, yo ingresé a “trabajar” (casi era un juego serio) al emprendimiento familiar cuando no teníamos la marca Rasti. Fue en mis vacaciones, desde muy chiquito y yo envasaba juguetes en la fábrica.  
Luego a partir de mis 13 años de edad aprendí a programar software de gestión (sí, a mis 13 años con ayuda de un primo de mi papá que era investigador) y pasé a las oficinas. Me sentía nuevamente creador de los sistemas que la pyme usaba para funcionar. 

Lamentablemente cuando me recibí de Licdo. en Administración en la universidad (donde había aprendido y soñado en fabricar juguetes con marcas reconocidas) la fábrica de juguetes cerró y se transformó en una importadora de juguetes chinos, pakistanis, españoles, franceses, americanos, tailandeses, brasileños, etc. 

En 2002 se empezó a cumplir el sueño de ser fabricante de “nuestros” juguetes con marcas reconocidas (los de una pyme familiar) para los niños de la región. Recién en 2006, compramos Rasti y nuestro crecimiento y relevancia en el mercado fue el gran sueño emprendedor. 

Hoy siento que ese niño que creaba con sus Rasti originales, cumplió su sueño de todo niño (ser dueño de una fábrica de juguetes) pero además cumplí el sueño como profesional, de gestionar marcas relevantes que aportan entretenimiento útil a los niños y familias.  

En tu perfil de LinkedIn tienes una descripción interesante que dice: “Al servicio de Papá Noel”. Cuéntanos ¿qué significa para ti ser un eslabón en una cadena que tiene como finalidad poner una sonrisa en los niños? 

Es un gran desafío porque tienes que ser útil a Papá Noel (los adultos) pero también ser interesante y solicitado por los niños por las propuestas lúdicas, estéticas, comunicacionales que les hacemos a ambos. 

Es un orgullo pensar, soñar productos que aportarán valor al desarrollo de los niños, momentos de juego activo y creativo a las familias y formarlos en las escuelas con nuestros equipamientos de robótica educativa Rasti. 

Hace unos años dijiste que debíamos “provocar el pensamiento creativo”. Estamos rodeados de estímulos y muchas veces parecería que no podemos encausar todo lo que se nos ocurre, ¿qué consejo darías para justamente fomentar esta creatividad y bajarla a la realidad? 

No me animo a dar consejos porque no soy especialista en “creatividad” pero cuento lo que siento y aquello que veo que nos funcionó en nuestra pyme. Se habla mucho de creatividad, de innovación, de herramientas y técnicas para generarlas, pero estoy convencido que la pasión garantiza la creatividad porque la creatividad parte de algo que nos gusta, nos interesa o nos apasiona. No porque te obliguen a ser creativo. 

La pasión motiva nuestros pensamientos y comportamientos. 

Entonces, si tengo que sugerir una cosa, es: apasiónate por el propósito de tu emprendimiento, de tu marca y provocel pensamiento creativo, contagia a tu equipo de esa pasión para que todos juntos bajen a la realidad esa creatividad. 

Estamos en un mundo que está cada vez más digitalizado, ¿cuáles son los desafíos que encuentra la industria del juguete y Rasti en particular? 

Antes los juguetes competían por el tiempo de ocio o tiempo libre familiar contra la pelota o la ropa. Hoy, es un desafío, para captar esos momentos, competimos con las pantallas: Play, celu, tablet, Netflix, Disney+, TV abierta, Cable, Youtube, etc.  
El desafío es ofrecer juguetes y marcas que generen experiencias y sentimientos positivos a padres y niños.  

Otro desafío es explorar cada nueva tecnología que aparece y analizarla si sirve para complementar, aumentar la diversión de nuestros juguetes si las adoptamos, tal como lo hiciéramos con el Castillo Rasti con Diversión Aumentada, o los muñecos Rasti que podías imprimir con impresoras 3D, distintas partes o accesorios del muñeco Rasti; también como hemos incorporado tecnología en hardware para los equipamientos de robótica educativa y software para su programación. 

¿Cómo describirías al comprador argentino? ¿Consideras que hubo un antes y un después del 2020? 

El comprador argentino de juguetes siempre valorizó lo sentimental de las marcas, de la atención que le daba el comerciante juguetero con su asesoramiento simpático y amable. Es un comprador “muy humano” y no tan mercantilista y consumista como los del hemisferio norte. Por eso la mayoría de los juguetes en Argentina se siguen vendiendo en jugueterías, muchos adultos cuando piden un juguete lo hacen diciendo “quiero un juguete para jugar en serio con mi nieto” o el papá compra una caja grande de Rasti para que su niño interior se siente al piso a jugar con su hijo. 

El 2020 nos regaló la revalorización del juguete como elemento que une a la familia, que estimula a los más chicos, que genera momentos y que entretiene en forma útil. 

Cada vez más hay muchos más compradores de juguetes que se preocupan por comprar juguetes didácticos, juguetes que estimulen a los niños, que los haga pensar, donde los chicos se pongan “manos a la obra” para armar, decorar, jugar y no algo para que solo toque botones y suba niveles destruyendo y matando al amiguito. 

¿Qué importancia tendrá la tecnología en los empleos del futuro? 

Será trascendental. Es la era del conocimiento (o del desconocimiento, porque hay que aprender continuamente las cosas nuevas que desconocemos) donde los niños del futuro necesitarán pensamiento computacional, tener las habilidades técnicas para saber programar los nuevos gadgets techies que aparecerán, deberán comprender, abrazar la realidad de que todo está conectado a internet o a la inteligencia artificial y actuar en consecuencia (por sus pro y sus contras). 

 
Por eso hoy, con nuestro Equipo Rasti de Robótica y Educación (ERRE) queremos ser protagonistas de la enseñanza de robótica y programación para los chicos de hoy y los futuros creadores y actores de la tecnología y no simple usuarios de ella.   

Formas parte de una pyme icónica en Argentina y la experiencia demuestra que emprender en el país se hace cuesta arriba. ¿Qué le dirías a alguien que quiere comenzar con su negocio para invertir en el país sin desconocer los aspectos negativos que se enfrentan actualmente? 

1. Emprender en Argentina es una vocación que requiere esfuerzo, pero Argentina necesita emprendedores, pymes, familias empresarias serias que quieran no solo ser empresarios exitosos sino ser empresarios valiosos para la comunidad. 

2. Si emprendes en Argentina, ya, antes de empezar, tienes que saber que la economía de nuestro país es una montaña rusa, sábelo y abrázate a cada realidad que te genere esas subidas y bajadas porque en ellas también ofrece muchas oportunidades. 

3. Para lo anterior, estar siempre atento y constantemente revisando el entorno para vislumbrar el futuro y ahí ser ágiles, flexibles y tomar riesgos, probar en baja escala, animarse a hacer-errar-mejorar y tirar lo que no tiene valor. 

4. Entramos en la era del desconocimiento: cada vez hay más cosas nuevas que hay que saber y aprender porque desconocemos. Entonces, fórmate continuamente, aprende constantemente y desaprende lo que ya no funciona como antes. 

5. Apasiónate por el propósito de tu emprendimiento y por los humanos destinatarios de tu servicio o producto.  

6. Esfuérzate para merecer el aprecio y confianza de esos humanos que te elijen para comprarte o aquellos que te elijen para trabajar contigo 

7. Ante tanto protagonismo de las tecnologías, inteligencia artificial, algoritmos, automatismos digitales, el vínculo humano es fundamental para diferenciarse: sé auténtico (tú y tu marca), busca la mejora continua no sólo de tus procesos sino también de ti como persona. 

DANIEL DIMARE / Director de Marketing y RRII en Rasti

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