Las áreas de formación y desarrollo fueron algunas de las más golpeadas en el 2020. Andrés Hidalgo, Fundador y Socio Director de Avanzza, firma de consultoría en formación de España, compartió la relación que existe entre la última crisis económica mundial, la Segunda Guerra y las empresas que salieron airosas. 

POR LEILA OVANDO

¿Qué es Avanzza y cómo nació? 

Avanzza es una consultoría de servicios profesionales en el ámbito de la formación. Nuestro objetivo es ser útiles a nuestros clientes, y para ello, ofrecemos soluciones globales y nos implicamos al máximo en cada proyecto.  

Me gusta definir nuestra oferta de soluciones con tres palabras: integral, flexible y dinámica. Integral, porque abarca todas las fases de la función de formación, y cubre un amplio abanico de áreas. Flexible, por nuestra capacidad para adaptarnos a la realidad de cada organización. Dinámica, porque siempre está creciendo y en evolución, para afrontar nuevos retos y ofrecer soluciones poniendo el foco en lo que realmente importa a nuestros clientes. 

El proyecto nació al amparo de un cambio normativo en la formación profesional para el empleo, que revolucionó el sector y nos brindó la oportunidad de entrar en el mercado con una oferta muy especializada, que en aquel momento se limitaba al ámbito de la gestión de ayudas para formación. Desde entonces, hemos evolucionado de la mano de nuestros clientes, hablando con ellos, escuchando sus necesidades y tratando siempre de ayudarles y aportar valor. Esa evolución nos ha permitido configurar una oferta global que incluye una amplia gama de soluciones: consultoría, diseño e impartición de formación a medida, externalización de operaciones, soluciones llave en mano, estrategia y desarrollo e-learning, formación de idiomas, y un largo etcétera.  

El 2020 fue un año en el que muchas organizaciones comenzaron a reestructurarse y hacer reacomodamientos. El área de desarrollo y formación fue uno de los denominadores comunes ¿cómo fue y es el desafío de evidenciar la relevancia que tiene este sector en los talentos de las empresas? 

El año 2020 no fue fácil para nosotros, tuvimos que reinventarnos por completo, ya que buena parte de nuestras soluciones de formación se basaban en la modalidad presencial.  

Llevamos a cabo una vertiginosa y exitosa transición al formato de aula virtual, acompañada de una labor de concienciación a nuestros clientes de la importancia de seguir formando a sus profesionales. Aunque, al principio, muchas organizaciones mostraron una gran resistencia al cambio, con el tiempo, la mayoría ha entendido que la capacitación de las personas que componen las organizaciones es fundamental, y que lo determinante no es el formato o los medios, sino la calidad del programa formativo y la solvencia de los facilitadores de esa formación.   

Por el otro lado, COVID-19 fue un acelerador de la transformación en la mayoría de las organizaciones. ¿Cómo hacen desde Avanzza para que esos cambios sean estratégicos y sustentables? 

Vivimos una era marcada por la tecnología y la digitalización. La llamada transformación digital de las organizaciones es imparable, y en efecto, el inicio de la pandemia, con el confinamiento total, aceleró aún más este proceso, empujando incluso a las organizaciones.  

Avanzza mismo fue un ejemplo de ello. Hicimos una apuesta decidida por la tecnología como palanca de cambio en muchos de nuestros procesos, y la experiencia está siendo muy satisfactoria.  

Queremos ayudar a nuestros clientes, desde nuestro ámbito de actuación, a realizar esa necesaria transformación de la mejor manera posible. Es fundamental que las personas desarrollen las competencias digitales y tecnológicas necesarias para impulsar esa transformación, pero al mismo tiempo, las organizaciones deben experimentar un cambio cultural y dirigirse hacia un modelo de innovación y eficiencia. 

Por eso, hemos diseñado un abanico de soluciones para ayudar y acompañar a nuestros clientes en esa transformación digital. Ponemos a su disposición un extenso catálogo de programas formativos dirigidos a incrementar esas competencias digitales e impulsar ese cambio cultural. Incorpora “learning experiences” que contribuyen tanto al desarrollo estratégico de la empresa como al propio desarrollo de las personas, alineando así los intereses de ambos, que promueven la cultura de la innovación abierta y el aprendizaje continuo, y que tienen utilidad más allá del puesto de trabajo. 

También les ayudamos a implantar soluciones tecnológicas que posibiliten el aprendizaje colaborativo, el feedback inmediato, el uso del juego como elemento de aprendizaje significativo, el microlearning, el consumo de formación multiplataforma, etc. 

¿Cómo promover el aprendizaje y la mentalidad de aprendizaje dentro de las organizaciones? 

Afrontamos una rápida evolución en gestión del talento, fruto de la transformación digital y de las exigencias de las nuevas generaciones. Ganar su fidelidad supone ganar una fuerza de trabajo que será la encargada de impulsar los cambios que las empresas necesitan a fin de mantener su posición en un mercado cada vez más complejo y competitivo. 

Los cambios no deben hacernos olvidar que el objetivo es ser más competitivos, mejorando la productividad de las personas, al tiempo que se hacen más empleables. Para ello, los departamentos de Formación deben crear un entorno corporativo que fomente el aprendizaje continuo, potencie la innovación y genere una cultura de aprendizaje que resulte en trabajadores ávidos de aprender y compartir lo aprendido con sus compañeros, centrados en mejorar sus competencias, y en maximizar su potencial y productividad. Y también que sean más felices, comprometidos y abiertos al cambio y, en definitiva, ayuden a lograr mejores resultados. 

¿Cuáles considera Avanzza que son los principales desafíos a los que se enfrenta el líder de Desarrollo y Formación de una organización? La incertidumbre del 2020 ¿hizo que cambiase alguno o no los alteró?   

Hace poco más de un año, me hacían esa misma pregunta y, en mi opinión, la respuesta que di en aquel momento sigue muy vigente, pero quiero incorporar una consideración previa sobre la que debemos reflexionar.  

Nos enfrentamos a una crisis económica global sin más precedentes que la gran depresión del 29 y la Segunda Guerra Mundial. En la anterior crisis financiera, vivida hace solo unos años, la inversión en formación se desplomó, y muchas organizaciones recortaron drásticamente el presupuesto destinado a la formación de sus empleados. El tiempo demostró que las empresas que siguieron apostando por la formación, a pesar de la difícil coyuntura económica, fueron las más exitosas y a la hora de superar la crisis y afrontar la consiguiente recuperación.  

La realidad de muchas organizaciones habrá sufrido un gran impacto y el primer gran desafío será, en muchos casos, asegurarnos de que aprendemos de los errores, y evitar caer en la tentación de infravalorar la importancia de retener y mejorar el talento. 

Al margen de esta importante consideración, sigo destacando los retos derivados de dos fenómenos marcados por el desarrollo tecnológico, con gran impacto en el presente y futuro de las organizaciones: la mencionada transformación digital y la diversidad generacional, que exige a los responsables de formación y desarrollo gestionar la convivencia de personas con expectativas muy diferentes en su relación con la empresa y, en concreto, respecto de la formación que esta les ofrece. 

La misión de Avanzza es hacer de las organizaciones lugares más competitivos. Viéndolo desde el lado del colaborador o potencial colaborador, ¿cuáles son las variables que hacen que un lugar sea competitivo y atractivo para trabajar allí? 

Las organizaciones deben entender y alinearse con las exigencias y necesidades de las nuevas generaciones. Ganar su fidelidad supone ganar una fuerza de trabajo que será la encargada de impulsar los cambios que las empresas necesitan a fin de mantener su posición en un mercado cada vez más complejo y competitivo. 

En el contexto actual, la Employee Experience (EX) se ha convertido en un factor clave a la hora de atraer y fidelizar el talento. Esta experiencia es la suma de todo lo que observa, siente y vive un empleado a lo largo de su conexión con la organización y, en parte, se refiere a todo aquello que tiene que ver con el crecimiento de la persona dentro de la organización, es decir, con su formación y desarrollo. Por tanto, invertir en la “Employee Learning Journey” es prioritario para las empresas líderes, aquellas que han comprendido que deben poner a las personas en el centro, cliente y empleado, para lograr éxito en sus objetivos de negocio. 
 

Andrés Hidalgo | Fundador y Socio Director de AVANZZA 

 

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