miércoles 21 octubre 2020

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El trabajo ha muerto, la visión de un especialista en crisis organizacional

En medio de una crisis global, el creador de Lîla, el juego de la creación lanzó su libro: El trabajo ha muerto para deconstruir creencias, hacernos pensar, impulsarnos a cuestionar mandatos organizacionales y estructuras limitantes con una mirada filosófica e integral donde el ser humano pueda reconocerse y acercarse de esta manera a su propósito.

Al entrevistar a Gilabert sobre este lanzamiento admitió que el disparador principal para hacerlo fue el resultado de un estudio que hizo Gallup donde se descubrió que el 85% de los trabajadores en todo el mundo asegura que su trabajo no les satisface y no se sienten comprometidos ni identificados con el mismo. Para este autor, que se ha especializado en crisis organizacionales durante más de 10 años, esto fue más que un motivo para escribir este libro con un nombre tan contundente.

¿Por qué el título del libro, por qué El trabajo ha muerto?

-El título es un agradecimiento a la filosofía, Friedrich Nietzsch, uno de los pensadores más influyentes del siglo XIX escribió en una de sus reflexiones Dios ha muerto donde trata de dar una mirada más allá del bien y del mal. La filosofía fue muy importante en el último año de vida, porque había llegado a un punto donde no sabía bien lo que quería hacer… hice mucho durante largo tiempo y entre en un sin sentido, no sabía bien qué quería seguir haciendo, la filosofía me sacó de ese estado. El título tiene ese guiño para los apasionados en la filosofía como herramienta para salir de un sin sentido y un gran planteo de un sinfín de preguntas.

En el libro trato de realizar esas preguntas incómodas para arribar a algún tipo de reflexión, yo encontré en Baruch Espinoza la razón por la cual la insatisfacción laboral se produce, es porque hay un choque entre dos modelos. Aprendimos el modelo de administración de empresas, como el control estricto de recursos y los procesos, pero cuando analizas el ser humano puedes comprender que es esencialmente energía creativa, es flujo creador, cuando pones una estructura rígida de control de recursos con seres humanos que son flujos creativos se va a producir insatisfacción porque el modelo piramidal no está pensado para que se expanda la creatividad. Ahí tienes
una fuente estructural de insatisfacción, de lo que somos vs el modelo.

En el libro mencionas la importancia de la singularidad de cada persona para el desarrollo de las organizaciones ¿Qué te llevó a profundizar sobre estos conceptos?

-No me gusta hablar ni de individualismo, ni de colectivismo, son conceptos que no nos hacen bien como sociedad, me gusta hablar de seres singulares. Un ser singular dice que
somos únicos e irrepetibles en la historia de la humanidad, pero a la vez somos múltiples, no somos una sola cosa, las etiquetas son reducciones de la multiplicidad de lo que somos. Las etiquetas o los mandatos que tenemos, creencias del pasado que cargamos. Muchos de ellos los rompimos en su momento (como el de la mujer ama de casa), pero aún hay sistemas de creencias que debemos romper, por ejemplo, hoy en día se suele pensar que para ganar dinero hay que hacer lo que no nos gusta, y si hacemos lo que nos gusta no ganamos dinero; funciona porque todos creemos que es así, el día que dejemos de creer que eso es así, eso cambia.

¿Cómo afecta la crisis al desarrollo personal?

-Cuando hay una crisis, una de las cosas que ocurre es que te pones en el estado de supervivencia, ahí lo primero que pierdes es la libertad, el margen para poder decidir, te vuelven a acercar al reduccionismo y te alejan de tu propósito. Las crisis pueden ser muy bien aprovechadas, pero todo dependerá de cómo juegues el juego (…) La vida se trata de eso, de jugar lo que tienes que jugar, lo que tienes que aprender de una o de otra manera.

Hoy es tendencia trabajar con nuevos modelos como el de “células ágiles”, ¿este modelo nos acerca a la manifestación de la creatividad
como mencionas en el libro?

-Para que las células ágiles funcionen lo primero que tienes que hacer es comunicar con claridad el propósito de ese determinado proyecto; entendemos por propósito la razón de ser de algo/alguien. Cuando una empresa declara su propósito va a encontrar colaboradores sincronizados con ese propósito y otros que no van a sincronizar; quienes sincronizan con el propósito garantizan compromiso natural y como consecuencia no requerirás de ningún líder que esté forzándolo.

Tomando en cuenta el estudio de Gallup, ¿cuánto de ese 85% de insatisfacción depende de las personas y cuánto depende de la organización?

-Sí, hay responsabilidad de los que toman decisiones. Pero, sobre todo, de cada uno de nosotros… es absolutamente compartido. Doy muchas charlas a las personas en este sentido y les pregunto: ¿de dónde viene tu enojo? ¿cuál es el origen de ese enojo, ¿por qué la resistencia y el conflicto permanente? En la medida en que entendemos lo que somos, lo que sentimos, podemos ver todo el potencial que tenemos y lo maravilloso que podemos hacer con nuestras vidas, en ese momento aparece la paz y, esos enojos, empiezan a disiparse. Tenemos que ayudar a que los colaboradores tomen las riendas de sus vidas de una manera apasionada y entiendan que muchos de los problemas (familiares, sociales, políticos) no son responsabilidad de las organizaciones, depende de su búsqueda personal: de encontrar la alegría, el desarrollo, el sentido de colaboración y el propósito. Por eso, podemos técnicamente decir que vamos hacia modelos celulares, pero hay temas profundos que tenemos que resolver: conocernos más, aceptar nuestras limitaciones, fluir en los talentos y darnos cuenta de que las organizaciones forman parte de un sistema que exceden a la misma organización.


Entonces, ¿cómo logran las empresas respaldar a los colaboradores en medio de la crisis?

-Si logramos entender el propósito integral de la organización, podemos prevenir futuras crisis y despidos. Si constituimos empresas con propósitos integrales, donde se basen en la identidad de la misma, las crisis simplemente nos van a ayudar a encontrar diferentes maneras de cumplir con ese propósito, por ejemplo una empresa que tenga el propósito de contribuir el acceso de la tecnología a toda la sociedad lo que hace en una crisis es reemplazar el revenue, en vez de vender más computadoras, vende más cursos sobre acceso a la tecnología o asociaciones con los colegios para facilitar acceso de los alumnos a los portales educativos. Un propósito integrador te protege el negocio de las crisis y protege desvinculaciones futuras.

¿Cuál es el papel del líder en las organizaciones singulares?

El buen líder expone lo que sabe hacer y lo que no sabe hacer, Steve Jobs decía: “no puedes contratar a alguien para decirle qué tiene que hacer, si lo contratas es porque es la persona que tiene las capacidades necesarias para hacer la tarea específica”.
El trabajo del líder es engranar la máquina, el líder del futuro es un gran “aceitador” de conexiones, será capaz de conectar conocimiento con experiencia. Es mucho más lindo
y menos estresante verlo de esa manera.

Si el trabajo ha muerto, ¿en qué convertimos el trabajo?

-La palabra trabajo viene del latín tripaliare y significa tortura, venimos de una definición con carga pesada y negativa. En la antigüedad los que trabajaban eran los esclavos, pero más allá de la palabra, lo que importa es qué significa esa palabra para nosotros, me gusta emparentarlo con actividad plena y con talento en acción. Algo muy sencillo y simple, el trabajo es talento en acción. Significa que si no pongo en juego alguno de mis talentos no es trabajo, pero si no lo llevo a la acción tampoco lo es. Requiere del talento y la acción.
En medio de una crisis como la que estamos atravesando a nivel mundial, los planes son necesarios, pero tenemos que tener la capacidad de movernos e ir cambiando. Parar de ser planners y ser más doers, que la planificación no coma a la ejecución. Vemos que las organizaciones suelen planificar, pero después son pocas las que terminan ejecutando


¿Cómo reducir esa tasa de no implementación?

-De eso se trata el vivir, manifestar creatividad da ganas y sabor a la vida. En estos tiempos de crisis, la planificación pasa a un segundo plano, tenemos que saber cómo manejarnos en esos sistemas, está bien plantear objetivos, pero muchas veces la vida te va ordenando y es muy necesario aprender a manejarse en ese caos. Nosotros tenemos la ilusión de que la vida es estable, pero no lo es, es metaestable. Tenemos que aprender a divertirnos con eso. De esta manera, Adrián Gilabert propone con su libro la necesidad de revolucionar nuestra manera de pensar que nos impulsa a cuestionarnos, a hacernos algunas preguntas incómodas y también nos responsabiliza por nuestra participación activa (o no tan activa) en el juego de la vida.

“Nosotros podemos hacer cosas que transformen el mundo y que lo hagan miles de veces mejor. Vivir apasionadamente es lo que vale la pena”.

Julieta Cumbo
Strategy, Analytics & Technology | Chief Marketing Officer at PDA International Inc.

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