Hablar de liderazgo es un tema conflictivo, ya que, uno parecería comprometerse ideológicamente en áreas destacadas de los seres vivos: el bien y el mal, la psicología de los rasgos y por último con la filosofía y la ideología.  

El estudio del liderazgo inicio, aproximadamente, hace unos setenta años, presentándose en la actualidad con connotaciones positivas, ya que existe la creencia generalizada de que se trata de una variable importante en el funcionamiento de las organizaciones en lo que respecta al cumplimiento de actividades y metas, o lo que es lo mismo, el liderazgo influye, claramente, en la eficacia y eficiencia de las organizaciones.  

Existen estudios que demuestran que el hombre de las cavernas se comportaba como los animales en la manada y el más fuerte físicamente, imponía su dominio sobre los demás. Cuando el ser humano comenzó a organizarse, empezaron a surgir personas que coordinaban los esfuerzos del grupo y ayudaban a la división de tareas acordes con la capacidad de cada individuo, en beneficio del grupo.  

A principios del siglo XX, todos los escritos sobre liderazgo giraban en torno a la idea de lo que podríamos llamar la “Teoría del Gran Hombre”, que se basaba en estudiar los grandes hombres que habían pasado a la historia e identificar aquellas cualidades que les diferenciaban de las demás personas. Los resultados fueron una larga lista de características: como energía, inteligencia, determinación, asertividad, etc., La asunción era que los grandes líderes nacían, no se hacían. Sin embargo, hoy en día sabemos que, tanto el liderazgo, como el comportamiento, se aprenden. 

Habiendo comentado esto sobre el Liderazgo y un poco de su historia, vemos como el Liderazgo desde sus inicios es un comportamiento de personas siguiendo a otras personas para adoptar características o comportamientos.  

Ahora hablando un poco del liderazgo gerencial o empresarial que es de los más comunes y cotidianos, he aprendido que este se encuentra conformado por varias áreas, pero considero las más importantes las siguientes cuatro que están relacionadas a mi teoría del liderazgo siendo un servicio que se vende:

1. Área personal. 

2. Área de influencia.  

3. Área estratégica.  

4. Área de resultados. 

Encontramos que el servicio está relacionado a las cuatro áreas.  
 
El área personal es muy importante, desde un punto de vista integral, define comportamientos y costumbres que van a delimitar nuestro servicio.  

En el área de la influencia, el líder tiene que saber la diferencia entre la influencia y la manipulación. Muchos líderes manipulan a sus colaboradores, inclusive llegando a utilizar el abuso verbal, las amenazas e incluso obligan a conseguir lo que quieren. El líder debe influir en los colaboradores para buscar lo más beneficioso para la empresa, pero no obligarlos.  
 
En el área de la estrategia, podemos ver como el servicio puede mejorar o empeorar con una buena o mala estrategia, al igual que en el mercadeo.  
 
Finalmente, en el área de resultados, conocemos que el resultado que vamos a obtener va a depender de la ejecución de las tres dimensiones anteriores y el servicio que se ofrezca a los demás (pares, superiores, clientes y colaboradores). Recordemos que somos líderes en nuestros hogares, en nuestra oficina, en nuestro círculo de amigos, cuando hacemos un favor a otro y otra, en todo momento estamos vendiendo nuestro servicio de liderazgo.  

A lo largo de mis últimos trece años en la industria laboral y mis últimos ocho en Recursos Humanos he venido desarrollando una idea: El liderazgo es un servicio, que se vende o no, dependiendo que tan bueno o malo sea. 

Este servicio también va a definir la relación que se tiene con el o la líder. Por ejemplo, una persona que llega a algún negocio y realiza una compra, dependiendo de la experiencia que haya tenido, la persona va a decidir si regresa a ese lugar a comprar o no. En la vida muchas decisiones giran en torno a lo que experimentamos con otros y el servicio del liderazgo es una experiencia más en la vida de una persona. Este debe basarse en algunos pilares como lo son:  los valores, el respeto, la aptitud, la actitud, la empatía, la motivación, la confianza, el reconocimiento, el estilo y el éxito.  

Valores: aquellos principios, virtudes o cualidades que caracterizan a una persona, una acción o un objeto que se consideran típicamente positivos o de gran importancia por un grupo social. 

Respeto: los trabajadores coinciden en este punto al señalar que esta es la cualidad más importante, ya que consideran que el ser tratados con educación y respeto es imprescindible para que se genere un buen ambiente de trabajo

Aptitud: concomimiento y preparación que necesito y poseo para realizar algo.  

Actitud: a diferencia de la aptitud, es la manera en la que realizo algo.   

Empatía: la habilidad de ponerme en la situación o en los zapatos de otro u otra.  

Motivación: la motivación juega un papel fundamental en la consecución de los objetivos, colaboradores motivados entregan mejores resultados, son más eficientes y su compromiso es mayor. 

Confianza: algunas personas que tienen equipos bajo su mando no confían en que los colaboradores que los componen puedan trabajar correctamente, por lo que están constantemente sobre ellos. Los trabajadores han señalado a este respecto que valoran enormemente que el líder sepa delegar y confiar en ellos.  

Reconocimiento: para conseguir que el equipo se motive y comprometa con la organización es más que recomendable que los superiores reconozcan el trabajo bien hecho, igual que estar ahí ante posibles fracasos, convirtiendo el respaldo en fuente de productividad. 

Estilo: dirigir y gestionar un equipo implica saber cómo motivar a cada empleado  Esto es primordial para lograr que la productividad sea la deseada. Hay que tener en cuenta que liderar no significa asumir un papel de autoridad reforzada con la amenaza de un castigo, sino conseguir sacar lo mejor de cada persona. 

Éxito: para ser un líder exitoso, no sólo se debe tener conocimientos técnicos, sino que se deben desarrollar varias habilidades como liderar a un equipo con eficiencia, estimular a las personas, tener una vida equilibrada y practicar la ética y ser proactivo. 

Estos elementos van a determinar el estilo de servicio que vamos a dar como líderes y que al final va a hacer que nuestro servicio se venda o no.  

Las consecuencias de que nuestro servicio no se venda pueden ser muy drásticas, desde rotación, cultura toxica, pérdida de confianza, insatisfacción de personal o el poco crecimiento y desarrollo de la organización. Según la encuesta Gallup, el 75% por ciento de los colaboradores renuncian por su jefe según Infoempleo, 48% de los empleados no dudaría en sustituir a su jefe por otra persona. 

Sin embargo, los beneficios de ser un buen líder o de brindar un buen servicio de liderazgo son muy positivos para las organizaciones o para nuestra vida, al final somos líderes en todo lugar y en todo momento. 
 
Incluso cuando estamos solos o en nuestra privacidad, estamos liderando nuestra vida. Según diversos estudios entre el 30-40% de los resultados del negocio de una empresa dependen del clima laboral, y de ese porcentaje, más del 70% viene determinado por el estilo de dirección del jefe inmediato.  

“Las empresas son el producto y la extensión de las características personales de sus líderes, la sombra alargada de los hombres y mujeres que las dirigen”. 

Donald R. Keough. Presidente Coca-Cola Company 

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