jueves 26 noviembre 2020

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Andrea Renzo: el recorrido de una emprendedora tecnológica

Andrea Renzo es una profesional especialista en marketing y ventas que se ha desempeñado por más de 20 años en el rubro de la tecnología. Actualmente, junto a su socia y amiga, Marina Ordoñez, han fundado TecnoLógicas un emprendimiento cuyo propósito es acercar la tecnología a las mujeres.  
 
¿Cómo ha sido tu recorrido profesional y qué te llevó a acercarte a la tecnología? 
 

Empecé muy chica a trabajar haciendo telemarketing en un mayorista y conocí un mundo que me apasionaba: la tecnología. Me empecé a capacitar en ventas en el sector y desde ahí arranqué desde los 19 años a escalar de a poquito, me fui desarrollando y comencé a conseguir cada vez mejores clientes.  
 
Después, decidí estudiar marketing mientras seguía trabajando en el mayorista, hice carrera y llegué a ser Gerente de Producto, Jefe de Ventas y Gerente Comercial. Así estuve más de 20 años en el rubro y en tres mayoristas diferentes. 

¿Qué es y cómo nació Tecnológicas? 

Con Mari (mi socia) tuvimos siempre la inquietud de hacer algo propio, de emprender juntas, pero no nos animábamos porque estábamos cómodas en nuestros puestos de trabajo. Luego, al mayorista en el que estábamos le empezó a ir mal y fue cuando paralelamente empezamos a gestar la idea. 

En diciembre de 2019 lamentablemente el mayorista cerró y fue cuando tuvimos que tomar la decisión. Fue ahí cuando nos lanzamos de lleno con TecnoLógicas. 
 
Nuestro foco es ser referentes y acercar la tecnología a las mujeres. Si bien, nuestra propuesta es para todos, vemos la necesidad de hablar de mujer a mujer a quienes todavía no se animan porque no se sienten identificadas en ese mundo o porque simplemente tienen miedo.  

No somos ingenieras en sistemas, somos comerciales del rubro IT con mucha experiencia, así que estamos muy capacitadas para asesorar, guiar y ser referentes de las marcas. 

¿Qué expectativas tienen para los próximos años? 

Cuando arrancamos, la idea era traer productos para las mujeres que acá no llegaban. El 90% de los decisores en este sentido, son hombres. Así que queremos armar un Market Place donde las mujeres podamos conseguir todos los productos tecno que nos interesen.  
 
Después, le fuimos dando vueltas a esa idea inicial y entendimos que más que recomendaciones de productos, las mujeres necesitan capacitarse y actualizarse, por eso también queremos seguir armando formaciones.  

Desde que arrancó la pandemia se aceleró todo ese proceso y ahora ayudamos a las personas a capacitarse en las nuevas tecnologías en alianza con Grupo Núcleo y Neutrón de quienes soy embajadora. 

¿Cuál es tu diferencial como referente en Tecnología? 

Lo bueno es que yo empecé muy de abajo, así que me costó mucho lograr emprender. No fue una cuestión de suerte.  

Cuando empecé a trabajar me di cuenta de que las personas que crecían más rápido eran las que sabían venderse a ellos mismos y a sus logros. Ahí fue cuando hice un “clic”, yo me sentía capaz por todo lo que había estudiado y las ventas que estaba obteniendo. Así que empecé a mostrarme más. 
 
Hay mucha gente talentosa que espera el reconocimiento y muchas veces si uno mismo no trata de venderse es difícil que otros te compren o reconozcan. Aprendí mucho de eso, a felicitarme yo y a mostrar eso a los demás de alguna forma.  
 
Ese creo ha sido mi diferencial, siempre trato de transmitírselo a mis vendedores, a mi equipo y a quienes asisten a mis capacitaciones. Hay que sacar lo mejor de cada persona, apuntar a que todos crezcamos, transmitir alegría y seguridad. 

¿Qué les dices a las mujeres que de alguna u otra forma no se sienten reconocidas en sus entornos laborales? 

Como mujeres, solemos ser muy autoexigentes con nosotras mismas. Por ejemplo, el hombre se postula para un trabajo cuando se siente 60% capacitado para desempeñarlo; mientras que una mujer con un 90% de capacitación para el mismo puesto no se anima a postularse. 

No es cuestión de criticar a los hombres porque son más seguros, sino de incentivar a las mujeres a que hagan lo mismo, a que se atrevan. Tenemos que dejar de pensar que para lanzarnos a emprender algo nuevo, tenemos que estar muy preparadas. 

Me pasó a mí. Cuando descubrí que el secreto estaba en “saberse vender”, trabajaba igual, hacía lo mismo, pero lo vendía con el mismo entusiasmo con el que vendía los productos a los que representaba. 

De esa forma, pude crecer mucho más en las ventas. Cuando pensaban en alguien como referente, empezaron a pensar en mí, porque aparte de que sabía hacerlo, también sabía venderlo. 

Para inspirar a otras mujeres que no se animan a mostrarse ¿Cómo venderías tu perfil? 

Soy muy positiva, exigente y estoy muy capacitada. Si me tuviera que definir con dos palabras serían seguridad y perseverancia. Trato siempre de sacar lo mejor de mí y del resto. 
 
Cuesta un montón emprender porque como mujeres nunca nos sentimos preparadas. Hasta que llegan los hijos y te das cuenta de que puedes ser buena madre, trabajar y capacitarte al mismo tiempo. Cuesta un montón y no es fácil, pero sí se puede. Todo se puede. 

De acuerdo la exigencia que describes en tu recorrido ¿Cómo has logrado organizar lo profesional con lo personal? 

Con respecto a eso, a mí me sucedió algo terrible. Cuando decidí tener a Olivia, mi hija mayor, tenía un puesto excelente y me iba super bien en la organización en la que estaba. Era mi mejor momento, pero me acuerdo que mi jefe nos pidió, a mis compañeras gerentes y a mí, que le avisáramos para coordinar cuando queríamos tener hijos. Recuerdo que sentí como si me hubiera clavado un puñal, no podía creer que alguien de mi trabajo me condicionara de esa manera para decidir algo tan importante de mi vida. 
 
No dejé que eso me afectara, simplemente lo hice cuando quise y no pasó nada. Pero reconozco que tuve la suerte de que fue de esa forma (muy mala forma igual), estoy consciente de que no es la situación de todas. Muchas mujeres sienten que pueden perder su carrera si deciden ser madres

¿Cómo seguiste con tu carrera y la maternidad al mismo tiempo? 

Cuando di a luz, me di cuenta de que todo lo que me ofrecía el trabajo lo podía recuperar. Pero el tiempo de estar con mi hija y verla crecer, no. Así que en ese momento elegí priorizar ser mamá, negociar para trabajar menos horas y hacer home office (modalidad que para ese tiempo era prohibida). Me planté, no cedí y aceptaron. Mi esposo también hizo lo mismo y entre los dos logramos resultados buenísimos. 
 
Yo estaba tan agradecida de poder disfrutar mi maternidad y al mismo tiempo de conservar mi trabajo que quería rendir mucho más para demostrar que yo podía. Más allá de que era difícil, yo estaba feliz de poder equilibrar mi vida de esa forma.  

¿Cómo ha sido tu rol liderando en IT? 

Ha sido un camino de mucho aprendizaje, sin embargo, siento que me ayudó mucho el hecho de haber crecido siendo hermana mayor en una familia numerosa y también haber estudiado el secundario en un industrial, donde la mayoría eran hombres y tuve que imponerme siempre para ser tomada en cuenta. Nunca tuve problemas con eso, de hecho, mis mejores amigos son hombres. 
 
Cuando me tocó ser jefa o líder de mis hermanos descubrí que era difícil hacerlo porque soy muy sensible y me costaba gestionar mis emociones, lloraba con facilidad. A veces el llanto de la mujer no es sólo por sensibilidad sino por impotencia.  
 
Así que tuve que ir trabajando ese aspecto. Aprendí a emocionarme igual, pero a hablar las cosas para poder manejarlas. Una de mis frases favoritas es: “hablando se entiende la gente”, esto me sirve para pedir ayuda cuando no sé cómo resolver algún problema. 
 
A veces se cree que el rol del líder es saberlo y todo, la realidad es que lo que más se aprende es a escuchar. Siempre trato de hacer equipo con gente que sabe más que yo, precisamente por esto. 

Entonces, ¿consideras que el liderazgo se debe moldear de alguna forma para que no interfiera el género de quien lo ejerza?   

Creo que no está mal llorar o mostrar la sensibilidad porque es parte nuestra. Pero es muy importante controlar las emociones. Tanto los hombres como las mujeres debemos buscar el equilibrio y buscar siempre la calma para manejarlo. 
 
No está bueno que en una reunión de trabajo se vaya al llanto o a los golpes, no es cómodo para nadie. Tampoco es bueno que se pierda la personalidad y que no se expresen las opiniones, pero hay que trabajarlo para ser ante todo muy profesionales. 

¿Cuál ha sido el mayor desafío de TecnoLógicas? 

Creo que nuestro mayor desafío es que actualmente somos dos en el equipo (mi socia y yo) y entre las dos nos estamos encargando de todo, solas. Desde la parte contable, temas legales, las redes sociales, prensa, etc.

Aunque somos muy organizadas (que es clave), tenemos mucho trabajo porque siempre queremos estar en vanguardia, actualizadas y armar contenido de valor para nuestra audiencia en las distintas plataformas del momento. 

¿Cómo has experimentado el crecimiento desde que comenzaron? 

Cuando arrancamos no teníamos tanta idea de las redes sociales, pero entendimos que el primer objetivo era posicionarnos, sobre todo, en LinkedIn. Empezamos a hacer muchos posts, ocupándonos de hacer contenido de valor, empezamos a dar webinars y charlas, poco a poco fuimos armando nuestro negocio. 
 
Hoy en día hemos logrado que distintas marcas nos envíen sus productos para que los probemos y también nos entusiasma mucho poder hacer reseñas sencillas para que nuestro público realmente conozca el alcance de cada propuesta y que puedan sacarle provecho a la tecnología. 

¿Qué mensaje le das a quienes todavía no se animan a acercarse a la tecnología? 

Los invito a que se animen, no importa la edad ni el conocimiento que tengan, todos podemos ser tecnológicos. Es un prueba-error constante, hay que relajarse y perder un poco lo perfeccionistas. Lo importante es meter la mano y empezar. 

En nosotras (las TecnoLógicas) pueden conseguir la ayuda que necesiten en este camino y nos pueden preguntar sin vergüenza. Nos encanta hacer contenido que les sirva a todos, desde lo más básico hasta lo más complejo.  
 
Andrea, además de ser entusiasta de la tecnología, es madre de Olivia (10 años) Ringo (8 años). Confiesa que gran parte de su éxito ha sido gracias al apoyo de su esposo y familia que siempre le recuerdan su esencia humilde, honesta y trabajadora. 

Rosana Barrera
Ayudando a las marcas a impulsar su propuesta de valor a través del contenido y la estrategia.

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